¿Qué tipo de formación en coaching necesitas? Descubre el arquetipo del interesado en estudiar coaching

Arquetipo del interesado en estudiar coaching
¿Quieres estudiar coaching pero no sabes qué tipo de curso o formación elegir?
Actualmente existen muchas alternativas para aprender coaching: cursos cortos, talleres, diplomados, certificaciones, programas de formación profesional, especializaciones y programas de educación continua. Ante tantas opciones, es fácil preguntarse cuál es la más adecuada para cada persona.
Sin embargo, antes de comparar instituciones, precios, duración o modalidades, existe una pregunta mucho más importante: ¿Para qué quieres estudiar coaching?
La respuesta puede cambiar completamente el tipo de formación que necesitas.
A partir de mi experiencia capacitando personas y grupos en coaching, desarrollé una clasificación práctica que permite identificar tres perfiles o arquetipos del interesado en estudiar coaching: el Aficionado versátil, el Conocedor temporal y el Profesional experto.
Esta clasificación surgió de una observación realizada durante cinco años, entre 2016 y 2021, con una muestra de 980 personas (N=980) que buscaban formarse o aprender sobre coaching.
El objetivo de estos arquetipos no es etiquetar a las personas de manera rígida, sino ofrecer una guía sencilla para reconocer qué necesidad de aprendizaje tiene cada estudiante y qué tipo de formación puede responder mejor a ella.
¿Por qué es importante saber para qué quieres estudiar coaching?
No todas las personas que se acercan al coaching buscan convertirse en coaches profesionales.
Algunas personas quieren conocer nuevas herramientas para mejorar su vida personal mientras que otras desean aprender a dirigir mejor a sus equipos. También hay quienes buscan desarrollar una profesión, iniciar un proyecto independiente o perfeccionar conocimientos que ya poseen.
Por eso, recomendar exactamente la misma formación a todas las personas puede ser un error.
Una persona que simplemente quiere conocer herramientas de coaching para utilizarlas en su trabajo, probablemente no necesita estudiar un programa profesional de cientos de horas. Pero por el contrario, alguien que desea dedicarse profesionalmente al coaching, necesitará mucho más que conocer algunas preguntas poderosas o leer un libro sobre el tema.
La intención detrás del aprendizaje es un elemento fundamental para elegir correctamente.
A partir de esta perspectiva podemos identificar tres grandes arquetipos.
1. Aficionado versátil: quiero aprender algo nuevo
El primer perfil es el Aficionado versátil.
Es una persona que disfruta aprender sobre diferentes temas y siente curiosidad por el coaching porque lo relaciona con el desarrollo personal, la productividad, las relaciones interpersonales o el crecimiento profesional.
Puede ser estudiante, ejecutivo o simplemente alguien interesado en adquirir nuevos conocimientos.
Probablemente escuchó hablar del coaching, encontró interesante la metodología y pensó:
“Esto podría servirme en mi vida.”
El Aficionado versátil suele tener una característica importante: disfruta la variedad en el aprendizaje.
No necesariamente está buscando convertirse en coach profesional. Su interés puede estar relacionado con aprender algunas herramientas que pueda aplicar en su vida cotidiana, sus estudios o su trabajo.
Por ejemplo, podría interesarle aprender:
Cómo establecer metas
Cómo generar conversaciones de desarrollo
Cómo formular mejores preguntas
Cómo acompañar a una persona para encontrar alternativas
Cómo mejorar sus relaciones interpersonales
Cómo utilizar algunas herramientas de coaching en el ámbito laboral
¿Qué tipo de formación necesita el Aficionado versátil?
Generalmente puede sentirse satisfecho con una formación introductoria, una buena lectura, un taller o un curso práctico de corta duración.
La flexibilidad también puede ser importante para este perfil.
No tendría mucho sentido que una persona que únicamente desea conocer el coaching como herramienta complementaria se inscriba inmediatamente en un programa profesional extenso si todavía no sabe si desea dedicarse a esta actividad.
Para este arquetipo, una buena estrategia puede ser comenzar con una formación introductoria y posteriormente decidir si quiere profundizar.
2. Conocedor temporal: quiero aprender coaching para aplicarlo
El segundo perfil es el Conocedor temporal.
Aquí encontramos generalmente a ejecutivos o emprendedores que tienen poco tiempo disponible, pero una necesidad concreta de aprendizaje.
No buscan necesariamente convertirse en coaches profesionales, su interés puede estar relacionado con el liderazgo y la gestión de personas.
Por ejemplo, una persona que dirige un equipo puede acercarse al coaching porque quiere desarrollar mejor a sus colaboradores, ayudarlos a alcanzar objetivos o mejorar la calidad de sus conversaciones profesionales.
En este caso, el coaching se convierte en una herramienta complementaria para desempeñar mejor otra función profesional.
También puede existir un beneficio adicional: incorporar conocimientos de coaching a su currículum y ampliar sus competencias profesionales.
El Conocedor temporal suele tener hábitos de aprendizaje, aunque dispone de poco tiempo. Puede leer uno o dos libros al mes y estudiar ocasionalmente temas relacionados con el desarrollo personal, el liderazgo y las relaciones humanas.
Su pregunta podría ser:
“¿Cómo puedo aprender coaching y utilizarlo en mi trabajo sin tener que convertirme necesariamente en coach?”
¿Qué tipo de formación necesita el Conocedor temporal?
Para este perfil puede ser especialmente útil una formación práctica y enfocada en la aplicación.
El programa ideal debería permitirle adquirir conocimientos que pueda trasladar rápidamente a situaciones reales, por ejemplo:
Conversaciones de desarrollo
Establecimiento de objetivos
Escucha y comunicación
Preguntas de coaching
Herramientas para acompañar a colaboradores
Modelos de coaching
Técnicas para favorecer la reflexión y la responsabilidad
En este caso, la duración, la flexibilidad y la relación entre tiempo invertido y aplicación práctica adquieren mucha importancia.
No necesariamente necesita toda la profundidad de una formación destinada a ejercer profesionalmente como coach.
3. Profesional experto: quiero hacer del coaching una competencia profesional
El tercer perfil es el Profesional experto.
Este arquetipo tiene una relación diferente con el aprendizaje.
Puede ser ejecutivo, emprendedor o coach y busca profundizar sus conocimientos, desarrollar pericia y utilizar el coaching con un nivel profesional.
Con frecuencia ha tenido o tiene responsabilidades de liderazgo y desea desarrollar a las personas que trabajan con él.
Si trabaja de manera independiente, puede buscar herramientas y competencias que le permitan acompañar a sus clientes en el logro de sus metas.
En este perfil existe además un fuerte compromiso con la educación continua.
El Profesional experto no considera que estudiar coaching sea simplemente adquirir un conocimiento adicional, lo entiende como un proceso de desarrollo de competencias que requiere estudio, práctica y perfeccionamiento.
Puede leer cuatro o más libros al mes y considera que la práctica es tan importante como la teoría.
Su pregunta probablemente sea:
“¿Qué necesito aprender y practicar para desarrollar realmente competencia profesional como coach?”
¿Qué tipo de formación necesita el Profesional experto?
Aquí la respuesta es diferente.
Una persona que desea ejercer profesionalmente el coaching necesita una formación mucho más completa que alguien que únicamente quiere conocer algunas herramientas.
Entre otros elementos, una formación profesional en coaching debería contemplar conocimientos, habilidades y oportunidades de práctica.
Durante mi experiencia formando coaches, los temas que aparecen con mayor frecuencia en los programas profesionales incluyen:
Beneficios del coaching para personas y empresas.
Definiciones y fundamentos del coaching.
Diferencias entre el coaching y otros servicios de acompañamiento.
Formas de ejecución del coaching.
Tipos de coaching.
Modelos de coaching.
Códigos de ética y conducta.
Habilidades necesarias para realizar coaching.
Establecimiento de metas.
Herramientas de coaching.
Técnicas y estrategias para realizar procesos de coaching efectivos.
Evaluación de sesiones de coaching.
Práctica supervisada.
Este último punto es especialmente importante, pues aprender coaching no significa únicamente conocer conceptos.
El desarrollo de la competencia requiere tener oportunidades para practicar, recibir retroalimentación y reflexionar sobre la propia manera de realizar coaching.
Por eso, quienes buscan convertirse en coaches profesionales suelen valorar más las oportunidades de práctica y profundización que quienes solamente desean adquirir conocimientos generales.
¿Cuál de los tres arquetipos eres?
Una manera sencilla de identificar tu perfil es observar qué quieres hacer con lo que aprendas.
Si quieres... | Probablemente te identifiques con... |
Conocer un tema nuevo y aplicarlo ocasionalmente | Aficionado versátil |
Utilizar coaching como herramienta complementaria en tu trabajo | Conocedor temporal |
Desarrollar una competencia profesional y ejercer coaching | Profesional experto |
Pero hay algo importante: tu arquetipo puede cambiar con el tiempo.
Una persona puede comenzar como Aficionado versátil, descubrir que el coaching le apasiona y posteriormente convertirse en Profesional experto.
De la misma manera, un ejecutivo puede estudiar coaching inicialmente para mejorar sus habilidades de liderazgo y, después de experimentar sus beneficios, decidir formarse profesionalmente.
Por eso, identificar tu arquetipo no debería ser una decisión permanente, es más bien una fotografía de tu necesidad actual de aprendizaje.
¿Qué pasa cuando eliges una formación que no corresponde a tu necesidad?
Uno de los problemas más frecuentes al elegir dónde estudiar coaching es fijarse únicamente en la duración, el precio o el nombre del programa.
Pero dos personas pueden buscar “un curso de coaching” y tener necesidades completamente diferentes.
Por ejemplo:
Ana quiere conocer herramientas de coaching porque le interesa el desarrollo personal y tiene curiosidad por aprender algo nuevo. Un curso corto puede ser suficiente para ella.
Carlos dirige un equipo de 20 personas y quiere aprender coaching para mejorar sus conversaciones de liderazgo. Probablemente necesitará una formación práctica orientada a la aplicación empresarial.
María quiere comenzar una práctica profesional como coach y acompañar clientes de manera independiente. Su necesidad es mucho más profunda: requiere una formación profesional que incluya conocimientos, habilidades, práctica y retroalimentación.
Los tres pueden buscar en Google exactamente lo mismo:
“Curso de coaching”.
Pero no necesitan necesariamente el mismo programa.
La pregunta que deberías hacerte antes de estudiar coaching
Antes de elegir una formación, dedica unos minutos a responder estas preguntas:
1. ¿Para qué quiero aprender coaching?
¿Quiero conocer el tema? ¿Aplicarlo en mi vida? ¿Utilizarlo con mi equipo? ¿Complementar otra profesión? ¿O quiero ejercer como coach?
2. ¿Cuánto tiempo puedo dedicar al aprendizaje?
No solamente considera las horas de clase. También piensa en lectura, práctica, tareas y estudio independiente.
3. ¿Qué nivel de profundidad necesito?
No es lo mismo conocer qué es el coaching que desarrollar las competencias necesarias para realizar procesos profesionales.
4. ¿Necesito practicar?
Si tu objetivo es ejercer profesionalmente, la práctica debería ocupar un lugar importante en tu decisión.
5. ¿Qué quiero poder hacer al terminar?
Esta quizá sea la pregunta más importante.
No pienses únicamente en “qué quiero aprender”, sino en:
“¿Qué quiero ser capaz de hacer cuando termine mi formación?”
La respuesta te ayudará a distinguir entre una capacitación introductoria, un curso práctico, una formación complementaria y una formación profesional.
Estudiar coaching no es lo mismo que formarse como coach
Esta distinción puede evitar muchas confusiones. Estudiar coaching puede significar simplemente adquirir conocimientos sobre la metodología.
Formarse como coach profesional implica desarrollar competencias para utilizar esos conocimientos de manera efectiva y responsable.
Una persona puede leer un libro sobre coaching y aprender qué son las preguntas poderosas.
Eso no significa automáticamente que haya desarrollado la competencia para conducir una sesión profesional de coaching.
De la misma manera, conocer un modelo de coaching no equivale necesariamente a saber utilizarlo de manera adecuada con un cliente.
Por eso, cuando el objetivo es ejercer profesionalmente, conviene buscar programas que no se limiten a transmitir información, sino que permitan estudiar, practicar, recibir retroalimentación y desarrollar habilidades.
Conclusión: el mejor programa de coaching es el que responde a tu necesidad
No existe una única formación en coaching que sea perfecta para todas las personas, la mejor opción depende de lo que quieres conseguir.
Si simplemente deseas explorar el tema y aprender algo nuevo, quizá seas un Aficionado versátil. Si quieres incorporar el coaching como una herramienta para tu trabajo y liderazgo, probablemente seas un Conocedor temporal.
Y si buscas desarrollar el coaching como una competencia profesional, ejercer como coach y continuar perfeccionándote, puedes identificarte con el Profesional experto.
La pregunta no debería ser solamente:
“¿Cuál es el mejor curso de coaching?”
Una pregunta mucho más útil es:
“¿Cuál es la formación en coaching que mejor responde a lo que necesito hacer hoy y a lo que quiero conseguir mañana?”
Identificar tu arquetipo puede ser un primer paso para responderla.
Y recuerda: tu necesidad de aprendizaje puede evolucionar. Lo que comienza como curiosidad puede convertirse en una profesión; lo que comienza como una herramienta de liderazgo puede despertar el interés por profundizar en el coaching.
Lo importante es elegir tu siguiente paso de formación de acuerdo con tu objetivo actual.
Referencia.
Los tres arquetipos —Aficionado versátil, Conocedor temporal y Profesional experto— corresponden a una clasificación práctica desarrollada a partir de mi experiencia en la formación de personas y grupos en coaching.
La observación se realizó durante un periodo de cinco años, de 2016 a 2021, con una muestra de 980 participantes (N=980). Su propósito es facilitar la identificación de necesidades de aprendizaje y orientar la elección de una formación, no establecer categorías psicológicas ni realizar un diagnóstico individual.
La clasificación fue presentada originalmente en mi libro Dónde usar coaching.

Liliana Franco
Quiero platicar® Coaching




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