Algoritmo del 8: cómo saber si debes aceptar a un nuevo cliente de coaching
- Liliana Franco

- 13 ago
- 7 min de lectura

Algoritmo del 8
Uno de los primeros retos de un coach profesional no ocurre durante la sesión de coaching, ocurre incluso antes de que esa sesión comience. Cuando una persona se acerca y pregunta por tus servicios, es natural pensar inmediatamente en cómo ayudarla. Sin embargo, antes de aceptar a un nuevo cliente de coaching es importante detenerse y responder una pregunta fundamental:
¿Lo que esta persona necesita realmente corresponde a un proceso de coaching y yo soy la persona adecuada para acompañarla?
No todas las personas que buscan ayuda necesitan coaching. Algunas necesitan capacitación, otras consultoría, mentoring o psicoterapia. Además, incluso cuando la necesidad corresponde al coaching, el coach debe evaluar si cuenta con la preparación, experiencia y credenciales necesarias para atender el caso.
Para facilitar esta decisión desarrollé el Algoritmo del 8, una guía sencilla de ocho pasos que permite al coach ordenar el primer contacto con un prospecto y determinar si puede aceptar el caso o si es más conveniente referirlo a otro profesional.
¿Qué es el Algoritmo del 8 en coaching?
El Algoritmo del 8 es una guía práctica para la ejecución de un proceso de coaching desde el primer contacto con el prospecto.
Se llama así porque está compuesto por ocho pasos:
El cliente pide informes.
Identificar la necesidad.
Determinar si busca coaching no dirigido.
Determinar si busca un proceso dirigido.
Identificar si necesita otro servicio.
Evaluar si el coach puede tomar el caso.
Si puede tomarlo, iniciar el proceso.
Si no puede tomarlo, referirlo adecuadamente.
La finalidad no es convertir el primer contacto en un interrogatorio, sino proporcionar al coach una estructura sencilla para escuchar, identificar necesidades y tomar una decisión profesional antes de comenzar a trabajar con la persona.
1. El cliente pide informes
El proceso comienza cuando una persona establece contacto con el coach.
Puede hacerlo mediante una llamada telefónica, WhatsApp, correo electrónico, redes sociales, un sitio web, un blog o cualquier otro medio.
En este primer momento es importante no asumir automáticamente que la persona está buscando coaching.
El prospecto puede decir, por ejemplo:
“Quiero tomar sesiones porque tengo un problema en mi trabajo.”
Pero todavía necesitamos saber qué significa para esa persona “resolver un problema”.
Quizá busca que alguien le diga exactamente qué hacer. Quizá quiere desarrollar una habilidad. Tal vez necesita orientación especializada en una industria determinada. O quizá está atravesando una situación personal que requiere otro tipo de atención profesional.
Por eso, el primer paso consiste principalmente en escuchar qué está buscando activamente la persona.
2. Identificar la necesidad
Una vez establecido el contacto, el coach necesita comprender qué espera obtener el prospecto.
Algunas preguntas sencillas pueden ayudar:
¿Qué necesitas?
¿Qué esperas obtener de las sesiones?
¿Para qué quieres iniciar un proceso de coaching?
¿Qué te gustaría lograr?
¿Qué esperas que suceda durante las sesiones?
Estas preguntas no tienen como objetivo diagnosticar al cliente ni solucionar su situación durante el primer contacto.
Su función es ayudar al coach a comprender qué tipo de ayuda está buscando la persona.
Esta distinción es fundamental porque dos personas pueden utilizar exactamente la misma palabra —“coaching”— para referirse a necesidades completamente diferentes.
3. ¿Busca coaching no dirigido?
El siguiente paso consiste en identificar si la persona está buscando un proceso de coaching no dirigido.
En este tipo de coaching, el coach no se coloca en la posición de experto que le dice al cliente lo que debe hacer.
El cliente trabaja sobre sus propios objetivos, reflexiona sobre su situación, explora alternativas, identifica recursos y genera sus propias acciones y aprendizajes.
Por ejemplo, una persona podría decir:
“Tengo que tomar una decisión profesional y quiero encontrar claridad sobre qué quiero hacer.”
En este caso, podría existir una necesidad compatible con un proceso de coaching no dirigido. El papel del coach consiste en facilitar el proceso mediante preguntas, escucha, observación, reflexión y otras competencias profesionales, sin sustituir la capacidad del cliente para decidir.
4. ¿Busca un proceso dirigido?
Existe también el caso en el que el prospecto espera algo diferente.
Por ejemplo:
“Quiero que me digas qué debería hacer.”
O:
“Necesito que me expliques cuál es la mejor estrategia para resolver este problema.”
Aquí el coach debe detenerse y explorar con mayor profundidad qué está buscando la persona. Si el cliente espera que el profesional le proporcione consejos, instrucciones o soluciones concretas, probablemente estamos ante una necesidad diferente del coaching no dirigido.
Esto no significa que un servicio dirigido sea necesariamente incorrecto. Significa que el coach debe tener claridad sobre el tipo de servicio que está ofreciendo y contar con las competencias necesarias para realizarlo.
5. ¿Realmente necesita otro servicio?
Uno de los puntos más importantes del Algoritmo del 8 es reconocer cuándo el coaching no es el servicio adecuado.
Dependiendo de la necesidad, la persona podría requerir, por ejemplo:
Consultoría
La persona busca que un especialista analice un problema y le proporcione una solución o recomendación concreta basada en sus conocimientos.
Capacitación
La persona necesita desarrollar conocimientos o habilidades específicas mediante enseñanza, práctica y formación.
Mentoring
La persona busca orientación y recomendaciones de alguien con experiencia y conocimientos específicos en determinada profesión, industria o área.
Psicoterapia
La persona presenta una situación relacionada con experiencias dolorosas o problemáticas que requieren atención de un profesional de la salud mental.
La clave está en no intentar convertir cualquier necesidad en coaching.
Un coach profesional también demuestra su profesionalismo cuando reconoce los límites de sus competencias.
6. ¿Puedes tomar el caso?
Una vez identificada la necesidad, llega una pregunta fundamental:
¿Estoy preparado y autorizado profesionalmente para atender este caso?
Si se trata de coaching no dirigido, es recomendable que el coach cuente con formación profesional en coaching y la preparación necesaria para ejercer.
Si se trata de un proceso dirigido, debe contar con las credenciales, conocimientos y experiencia correspondientes al tipo de servicio que pretende ofrecer.
Y si la persona necesita otro servicio, el coach debe preguntarse si realmente posee las competencias y experiencia necesarias para proporcionarlo.
Si la respuesta es no, lo profesional es no aceptar el caso o referirlo si corresponde.
Esta decisión protege tanto al cliente como al propio coach.
7. Sí: puedes tomar el caso
Si después de explorar la necesidad el coach determina que puede atender profesionalmente al prospecto, entonces puede avanzar al siguiente paso: se programa la primera sesión de coaching.
Durante esta reunión será posible profundizar en aspectos como:
La situación actual del cliente
Lo que desea conseguir
La meta del proceso
Sus expectativas
El alcance del acompañamiento
El número de sesiones que desea tomar
Las acciones que podría realizar
La manera en que se observará el progreso
A partir de ahí comienza propiamente el proceso de coaching. Durante las sesiones subsecuentes, el coach acompaña al cliente en la exploración de su objetivo, la generación de alternativas, la definición de acciones, la revisión del progreso y la identificación de aprendizajes. Finalmente, el proceso llega a su cierre.
8. No: no puedes tomar el caso
También existe la posibilidad de que la respuesta sea no.
Y decir que no puede ser una de las decisiones más profesionales que tome un coach.
Si la necesidad del prospecto no corresponde a las competencias del coach, es importante explicarlo con claridad y respeto.
En lugar de simplemente decir:
“No puedo ayudarte.”
Podemos orientar al prospecto:
“Por lo que me estás comentando, considero que el servicio que necesitas es diferente al coaching que yo ofrezco. Lo más conveniente sería que buscaras a un profesional especializado en esa área.”
Cuando sea posible, también podemos proporcionar información de profesionales o servicios que puedan atender la necesidad.
El objetivo no es abandonar al prospecto, sino ayudarlo a encontrar el tipo de apoyo que realmente necesita.
El Algoritmo del 8 en una sola pregunta
Si quisiéramos resumir todo el proceso en una pregunta, sería:
¿Qué necesita esta persona, qué servicio corresponde a esa necesidad y estoy profesionalmente preparado para proporcionarlo?
A partir de ahí, el coach puede seguir una ruta sencilla:
Prospecto → necesidad → tipo de servicio → competencias del coach → sí o no → iniciar o referir.
Esta estructura puede ayudarte a evitar uno de los errores más comunes cuando comenzamos a practicar coaching: aceptar a cualquier persona que solicite nuestros servicios simplemente porque queremos tener clientes.
¿Por qué es importante saber decir “no” a un cliente de coaching?
Cuando un coach está comenzando su práctica profesional puede sentir que debe aceptar todas las oportunidades que aparecen. Sin embargo, profesionalizar el coaching también significa aprender a reconocer nuestros límites.
Aceptar un caso para el que no estamos preparados puede generar expectativas equivocadas y, sobre todo, puede impedir que la persona reciba la atención que realmente necesita.
Por eso, el objetivo de una primera conversación con un prospecto no debería ser únicamente conseguir un cliente.
También debería ser determinar:
“¿Soy el profesional adecuado para acompañar a esta persona?”
Esta pregunta cambia completamente la manera de iniciar una práctica profesional de coaching.
Una herramienta sencilla para nuevos coaches
El Algoritmo del 8 puede utilizarse como una guía rápida antes de comenzar un proceso de coaching.
Puedes tener presentes estas ocho preguntas:
¿La persona ya se puso en contacto conmigo?
¿Qué necesita y qué espera obtener?
¿Está buscando coaching no dirigido?
¿Está buscando un proceso dirigido?
¿En realidad necesita otro servicio?
¿Tengo las competencias, preparación y credenciales necesarias para comenzar?
Si puedo atenderla, ¿podemos iniciar el proceso?
Si no puedo atenderla, ¿puedo orientarla o referirla con otro profesional?
Con esta estructura, el primer contacto deja de ser simplemente una conversación comercial y se convierte en una primera evaluación de pertinencia profesional.
Conclusión
Ser coach profesional no significa aceptar a todas las personas que solicitan coaching. Significa saber escuchar, identificar necesidades, reconocer los límites de nuestra competencia y tomar decisiones responsables sobre los casos que podemos atender.
El Algoritmo del 8 ofrece una manera sencilla de recordar este proceso: primero conocemos la necesidad, después identificamos el servicio que corresponde, evaluamos si podemos atenderlo y finalmente decidimos si iniciamos el proceso o realizamos una referencia.
Porque una práctica profesional de coaching no comienza cuando hacemos la primera pregunta poderosa en una sesión de coaching, comienza cuando somos capaces de determinar si realmente somos la persona adecuada para acompañar a ese cliente.
El Algoritmo del 8 es una herramienta desarrollada por Liliana Franco y presentada en su libro “Cómo hacer coaching”, como una guía práctica para recordar los pasos necesarios al momento de recibir y evaluar a un nuevo prospecto de coaching.

Liliana Franco
Quiero platicar® Coaching



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